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Crónicas alrededor del Franquismo

Posted in Janus Montsalvat on mayo 12, 2010 by vitamilitiaest

El franquismo como sistema político o, mejor dicho, el Estado del 18 de Julio cimentado con la sangre de tantos miles y miles de mártires y de héroes, llegó realmente a su fin en el hemistiquio de 1956-59 cuando Franco se desembarazó definitivamente de los últimos restos de la Falange histórica, enterró las propuestas falangistas de Arrese y entregó el poder a los tecnócratas de Opus Dei, hombres ya claramente vinculados al plutocratismo judeo-capitalista y desligados completamente del idealismo inicial del Régimen, idealismo que aún compartían grandes sectores del mismo (Frente de Juventudes, Guardia de Franco, ex-Divisionarios, SEU, Alféreces Provisionales, etc.) y que precisamente en los 50 aún seguían luchando por una autentificación de las estructuras del mismo. No deja de ser curioso que en la senda iniciada en febrero de 1957 -la crisis más traumática y decisiva del Régimen franquista-, el proceso de des-falangización del Estado fue paralelo al proceso de des-militarización y de burocratización y des-politización del mismo. El Estado del 18 de Julio, desde sus mismos orígenes (18-VII-1936) hasta la dramática crisis político-ideológica e institucional de finales de los 50, se caracterizó por ser un Estado fuertemente autoritario, militarista, viril, con una doctrina legitimadora del Sistema y con una componente falangista muy fuerte e importante, no decimos que fuera un Estado completa y verdaderamente falangista, porque mentiríamos, pero sí que al menos la Falange, o, si se prefiere, la Falange franquista (que no era lo mismo, ni mucho menos, que la Falange mítica de José Antonio), fue algo así como el “primus inter pares” de la coalición del 18 de Julio: su predominio político e ideológico hasta el 57 fue innegable. A partir de entonces, la única “doctrina” legitimadora de la nueva senda liberal-capitalista iniciada en 1957-59, serían el “desarrollo y el consumismo”… el nacional-sindicalismo y el nacional-catolicismo (nunca nos ha hecho mucha gracia dicho calificativo, primero por ser un término peyorativo lanzado por los enemigos y segundo por su gran carga clericalizante), serían definitivamente enterrados por considerarse “anacrónicos” en la Europa decadente plutocrática y demo-marxista nacida de la catástrofe de 1945.

Franco, como muy bien dijo Víctor D’Ors, fue un derrotado más de los vencedores de 1945, siempre fue considerado como un “apestado”, otra cosa es que por una serie de condicionamientos históricos -la “Guerra Fría”- acabara siendo “aceptado” por los vencedores, aunque no sin cierta resignación, y eso Franco lo sabía. Su Régimen siempre estuvo en cuarentena y los 30 años que mediaron entre la derrota de Europa de 1945 y su muerte en 1975, vinieron a ser algo así como una “prórroga” de esa derrota. Franco, aún en contra de sus ideas y de su cosmovisión, fue obligado a “evolucionar”… Los acuerdos de 1953 con EEUU y con el Vaticano en su día fueron señalados como una victoria indiscutible de Franco sobre el brutal cerco diplomático y comercial que le impusieron las democracias desde 1943-45, pero a la larga constituyeron su derrota definitiva en el plano ideológico y doctrinal. Con esos acuerdos, el final del Estado del 18 de Julio y de la Falange estaban sellados, ya que representaban la derrota ideológica definitiva del Sistema… tan sólo cuatro años después finalizaba la Era Azul del Régimen, comenzando lo que el falangista de la vieja guardia José Luis de Arrese calificó como “proceso de transición hacia el nacionalcapitalismo piadoso (encarnado por los nuevos tecnócratas del Opus Dei) y hacia la monarquía burguesa y liberal”; el tiempo le ha dado la razón. El Ejército, con una oficialidad en gran parte joven y forjada en los campos de batalla de la Cruzada, la Falange y el Requeté, ganaron la Guerra pero perdieron la Paz, ya que a partir del 57 la “Victoria” (a la larga una “victoria sin alas”, parafraseando a José Antonio) fue administrada por burócratas y tecnócratas fríos y sin alma, banqueros y negociantes de la peor calaña.

Ya decía Carl Schmitt que no hay mentalidades y actuaciones más antagónicas y antitéticas que las de un político y un negociante… qué duda cabe de que los tecnócratas, aquellos que tanto hablaban de “desarrollo”, “progreso”, “consumo”, “renta per cápita”, “eficacia” y demás tecnicismos materialistas y anti-espirituales, entraban dentro de la segunda categoría señalada por el gran jurista alemán. Lo verdaderamente admirable de Franco es que supo mantenerse firme ante la adversidad y salió triunfante ante la multitud de frentes que se le abrieron a partir de 1943. Apelando al espíritu de Sagunto y de Numancia aguantó con una firmeza sobre-humana el temporal que amenazaba con arrasarlo todo, dispuesto en todo momento a no claudicar, a morir con las botas puestas: “De aquí sólo saldré con los pies por delante”, dijo a uno de sus más allegados en 1945 cuando muchos, entre ellos el mismísimo Serrano Súñer e incluso algunos falangistas que empezaron a cambiarse de chaqueta ante el temor de lo que se avecinaba, le aconsejaron que dejara el poder y restaurara la monarquía en la persona odiosa y repugnante del traidor de Don Juan, ser rastrero y nefasto capaz de pactar con el mismísimo diablo con tal de subir al poder (estuvo en connivencia con los servicios secretos yanquis en 1945 para propulsar y organizar un levantamiento popular contra el Régimen, del que el famoso “Manifiesto de Lausana” de Marzo del 45 era su primer episodio o, si se quiere, su preámbulo…). “Yo no hago la tontería de Primo de Rivera, de aquí al cementerio”, fueron otras palabras dichas a sus allegados por parte de Franco, verdaderamente admirables por su estoicismo y su valentía y heroísmo espartanos… Pero claro, tuvo su precio y a cambio se vio obligado a reestructurar su Régimen de forma por él no prevista ni deseaba; de todas formas siguió dando una orientación falangista -aunque fuera disminuyendo con el paso de los años debido a la presión ideológica de los vencedores del 45- hasta finales de los 50 e incluso pensó y deseó en una institucionalización del Régimen en sentido plenamente falangista como demuestra su apoyo a la reforma política de Arrese y su equipo de la Secretaría General de la Falange de 1956-57. La condena del Vaticano y la oposición cerrada y obtusa de los Obispos españoles imposibilitaron que dichos proyectos triunfaran definitivamente, además resultaban “anacrónicos” en plena fase de reconocimiento internacional del Régimen y del restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas con el democratismo internacional.

Franco salió triunfante de las conspiraciones monárquicas de 1943-47, constantes y corrosivas, de la “carta de los generales” de 1943 invitándole a abandonar el poder, de la carta de los 27 influyentes procuradores y consejeros invitándole a ídem de lo mismo y a restaurar la fracasada monarquía liberal, de las Conferencias que los vencedores organizaron en Yalta y Postdam -los “buenos”, en la terminología democrática al uso, es decir, los carniceros de Dresden, Hamburgo, Colonia, Hiroshima, Nagasaki, los asesinos de millones de seres humanos en definitiva… ¡¡¡CON STALIN A LA CABEZA!!!, verdaderamente demencial-, donde se programó el futuro reparto del botín europeo y se acordó, si no arrasar al Régimen de Franco como propuso Stalin, sí derrocarlo por la vía del asfixiamiento económico, aislamiento absoluto en lo comercial y diplomático, sin descartar la vía armada (ahí tenemos a los maquis, apoyados por las democracias). Salió triunfante de toda esa multitud de frentes abiertos, pero salió derrotado totalmente desde punto de vista doctrinal. El ya fallecido periodista Emilio Romero -de pasado azul, como tantos otros-, señaló en su día que si Franco hubiera sido un “político” al uso, en el sentido moderno y demoliberal del término, sin duda hubiera abandonado el poder acobardado y anonadado ante la gigantesca coalición mundial que se le echó encima tras la caída de los fascismos, pero supo capear el temporal y mantener el barco a flote ante el diluvio democrático y marxista que amenazaba con hundir nuevamente a España. Esa es su gloria y su grandeza, pero también perdió la II Guerra Mundial -como señala Álvaro D’Ors en su gran libro “La Violencia y el Orden”- aún sin haber participado directamente en ella, ya que los vencedores de 1945 fueron los tradicionales enemigos de España: Inglaterra -la pérfida Albión-, Francia -centro subversivo originario de los principios disolventes y decadentes liberales-, EEUU -los liquidadores definitivos de los últimos restos del Imperio Español- y la Rusia soviética -culpable de los mayores desastres que España ha sufrido en el siglo XX-. Franco, genial militar y uno de los grandes estadistas de la Europa contemporánea, no era un idealista sino un pragmático, si hubiera sido un idealista como lo fueron los líderes nacional-revolucionarios europeos, hubiera tenido un final similar al que tuvieron todos ellos y fue ese pragmatismo el que le permitió sobrevivir en un mundo tan disoluto y cambiante, aun a costa de sacrificar todo idealismo. Sus principales errores políticos, a la larga, fueron un desastre para el futuro de España que él consideraba “atado y bien atado”: la entrega del poder a la Tecnocracia y la restauración de la fracasada y decadente monarquía borbónica, aunque quizá era un “signo de los tiempos” el que la antaño viril, caballeresca y católica España acabara convirtiéndose en el basurero y estercolero de la Europa democrática y del Nuevo Orden Mundial plutocrático y, frente a esto, reconozcamos que Franco poco o nada podía hacer. De todas formas, pese a los fuertes y graves condicionamientos de todo tipo (cosmológico, ciclológico, político, etc.) creemos en la eterna libertad del hombre verdaderamente diferenciado del resto de la masa -del inmundo y grosero vil populacho- y en el poder divino que atesora de poder subvertir el orden establecido, siempre y cuando este orden sea perverso y contra-natura y, además y sobre todo siempre y cuando esté influenciado -el hombre diferenciado del que hablábamos- por ideales verdaderamente supraterrenales, trascendentes y espirituales; algo que hoy brilla por su ausencia en esta Europa crepuscular y en ruinas. “Mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”, ésa debería ser la consigna que deberíamos seguir todos los que nos consideramos exiliados de este nefasto y satánico mundo artificial de seres robotizados y sin alma, de gigantescas e infernales estructuras de hormigón y de acero, perfecta reproducción en la Tierra del Infierno y del mundo demoníaco.

Una gran filósofa hindú dividía a los hombres en tres categorías: aquellos que están “Sobre el Tiempo”, los que están “Contra el Tiempo” y, finalmente, los que están “Con el Tiempo”, es decir, estos últimos son los que creen y están a merced de la corriente disolutoria y decadente del devenir, los que están a merced del mundo cambiante y en continua revuelta, muy típico de la modernidad anti-tradicional. Los primeros, los que están “Sobre el Tiempo”, es la categoría a la que pertenecen los místicos y grandes reformadores religiosos para los que el Tiempo simplemente es una cárcel o una prisión de la que hay que huir mediante el desapego y la renuncia a todo lo material. En cuanto a los segundos, aquéllos que están “Contra el Tiempo”, son los que hacen o quieren hacer frente de forma admirable y heroica a la corriente disolvente y degradada de la modernidad inspirándose en valores tradicionales y arcaicos con la esperanza revolucionaria de alterar un orden de cosas injusto y aberrante desde el punto de vista espiritual y metapolítico, remontando con su accionar el proceso de caída por la pendiente… Franco, al igual que todos los grandes líderes nacional-revolucionarios siglo XX, pertenece a la segunda categoría.

Tiempos duros y difíciles nos esperan. Es posible que estemos viviendo ya esos tiempos finales de los que habla el Evangelio, tiempos catastróficos que conllevarán no un “final del mundo”, del que tanto pseudo-profeta habla haciendo el juego a la subversión mundial al servicio del Anti-Cristo -deseosa como está por acelerar el proceso de caos y de caída- sino el FINAL DE UN MUNDO, es decir, el de la actual pseudo-civilización materialista y antitradicional, totalmente anti-espiritual e infra-humana.

Tenemos la promesa de la venida más o menos próxima de un nuevo Héroe Vengador, la Parusía para los cristianos, Kalki para los hindúes, etc. Puede que ello sea un símbolo, pero la Historia demuestra que los Nuevos Órdenes, los nuevos ciclos áureos de civilización han surgido después de etapas catastróficas, cataclísmicas, traumáticas y después de indecibles padecimientos y horrores. No queremos decir que estemos cruzados de brazos esperando que todo nos venga como un regalito del cielo, sino que queremos decir con ello que todos los procesos de destrucción que estamos viviendo y los venideros, vienen a ser algo así como los dolores de parto de un mundo nuevo que pugna por nacer, lo importante es que ese “Nuevo Orden” en el que creemos y por el que lucharon y murieron tantos y tantos camaradas mucho mejores que nosotros, y por el que seguiremos luchando, ese “Nuevo Orden”, repetimos, viva ya dentro de nosotros, nos guíe y de sentido a nuestras vidas en medio de este mundo crepuscular, porque, tengamos seguridad en ello, aunque nosotros no lleguemos a verlo, ni siquiera nuestros hijos, ese día llegará en un futuro: “Y vi un nuevo Cielo y una nueva Tierra, porque el primer Cielo y la primera Tierra han desaparecido, y el mar ya no existe (símbolo, el del mar, de disolución y de inestabilidad..)”, es la promesa de San Juan en el Apocalipsis, último Libro Sagrado del Nuevo Testamento. “De la putrefacción y descomposición alquímicas, surge el Oro Filosofal”, como decían los filósofos herméticos del Medievo. Tenemos que estar preparados y en alerta ante lo que se avecina, por de pronto Europa está sufriendo una invasión en toda regla por parte de seres primitivos y supersticiosos portadores de una cosmovisión anti-europea y anti-cristiana y frente a ello, la Iglesia post-conciliar predica el abandono moral y la renuncia, dice que los abracemos y los acojamos como “hermanos”… a los mismos que quieren darnos el tiro de gracia como cultura. Eso es cobardía, traición y renegar de nuestros gloriosos y sagrados Ancestros. Europa históricamente -y no digamos España- se ha afirmado luchando contra el Islam, no podemos ahora pretender acogerlos en nuestro seno de forma masiva como si hermanitos de la caridad fueran. Lo repetimos, la actitud de la Iglesia post-conciliar, favorable al multiculturalismo y a la globalización, la convierte en una institución subversiva más al servicio del Nuevo Orden Mundial que amenaza con triturarlo todo, pueblos, culturas, tradiciones, razas, religiones, etc., todo ello en aras de un mundo igualado y nivelado por lo bajo, por lo infra-humano, un mundo de seres con mentalidad de esclavo y sin ninguna conciencia -ni religiosa, ni histórica, ni moral- fácilmente manipulable y manejable y sin ninguna capacidad de respuesta ante la odiosa tiranía totalitaria que poco a poco se está imponiendo a nivel mundial. El Evangelio habló del Reinado del Anti-Cristo, ¿Y qué es sino el Nuevo Orden Mundial?…

En otro orden de cosas, y retomando hilos anteriores, señalar que nunca simpatizamos con la figura de Carrero Blanco. Parece que al final se dio cuenta del callejón sin salida al que había conducido al Régimen tras apoyar a pies juntillas a los tecnócratas opusdeístas y tras su enfermizo anti-falangismo. Señalamos esto porque en el Gobierno que nombró ya como Presidente en Junio de 1973 por primera vez desde 1957 los tecnócratas prácticamente desaparecen del mismo, a excepción del Ministerio de Asuntos Exteriores: nombrando para ello a su amigo López Rodó. Pero siempre nos ha resultado más que incómodo que tuviera como lugarteniente al deleznable y cínico de Torcuato Fernández Miranda, el hombre que ya se había encargado de desmontar el Movimiento desde dentro desde que accedió a dicho cargo en la fecha emblemática -nuevamente todo un “signo de los tiempos”- del 29 de Octubre de 1969, nada menos que cuando se celebraba el XXXVI Aniversario de la Fundación de la Falange, donde semejante hipócrita y cínico se presentó al acto de Jura del cargo ¡¡¡con camisa blanca!!!… toda una declaración de intenciones y algo totalmente herético, pese a todo, en la España de entonces (dicen que Franco lo consideró un insulto y un agravio). Pensamos que Carrero, aleccionado en este sentido por el “murciélago” (así calificaba despectivamente a Torcuato el sector falangista del Régimen que lo odiaba a muerte), tenía planeado un proceso de transición tras la muerte de Franco hacia una “democracia controlada”, pero esto es algo que el atentado de la ETA (con la CIA actuando entre bastidores) nos impidió ver o comprobar.

No podemos por más que concluir estas líneas recordando que esta miserable plutocracia demo-liberal que se nos ha impuesto tras la caída del franquismo nos está conduciendo a la miseria y a la pobreza; eso sí, siempre “liberados” de las cadenas que nos impuso el franquismo. Y mientras los foráneos disfrutan de ayudas gubernamentales de todo tipo, los españoles somos algo así como ciudadanos de segunda, sólo útiles para pagar los impuestos que a su vez sirven para mantener en el poder a una burocracia y a unos politicastros cada vez más corruptos, degenerados y perversos; eso sí, con los votos de la masa borreguil y debidamente telebasurizada. Es un círculo vicioso verdaderamente diabólico.

NADA QUE VER:JOSÉ SOLÍS/TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA

Posted in Janus Montsalvat on noviembre 16, 2009 by vitamilitiaest

Torcuato Fernández Miranda, el sucesor -en 1.969- de José Solís en la Secretaría General del Movimiento, se empezó descolgando con el significativo proceder de sustituir la camisa azul por la camisa blanca… Conocido ya por esas fechas en algunos ambientes franco-falangistas como “el cínico del régimen” y como el maestro de la doblez y la oratoria en el doble sentido del término. Más que reivindicar la figura de Solís como líder político, lo que pretendemos hacer es un poco de justicia a la memoria de este gran sindicalista del Régimen franquista y demostrar lo injustos que fueron con él muchos franco-falangistas que lo ponían literalmente a bajar de un burro por su supuesta “incapacidad política”, pero que a la vez eran incapaces de presentar un proyecto de futuro mínimamente viable (aparte de convertirse en el aplaudiómetro de las decisiones de Franco, por muy discutibles que fueran algunas de ellas). Hay que decir que en un principio él no quería el cargo de Ministro Secretario General del Movimiento en 1957, puesto que para dicho cargo no se veía capacitado ya que toda su carrera política la había hecho dentro del sindicalismo oficial y, por lo tanto, tenía más traza de sindicalista que de político propiamente dicho, pero una vez asumido el cargo junto con el de Delegado Nacional de Sindicatos que ya poseía desde 1951, estuvo en todo momento dispuesto a librar la batalla por el “desarrollo político” frente al “desarrollo puramente económico” -encaminado cada vez más hacia la plutocracia liberal/capitalista- de los tecnócratas del Opus Dei. El problema es que quizás no era el hombre indicado para liderar esa batalla institucional por las razones anteriormente expuestas. Hay que decir que el hombre inicialmente elegido por Franco para liderar el Movimiento en 1957 era nada más y nada menos que Elola Olaso, el gran líder del Frente de Juventudes de 1940-55 y con éste, quizás, ¡otro gallo hubiera cantado!; pero la oposición de Carrero Blanco y del meapilas de López Rodó torpedearon dicho nombramiento debido al presunto “anti-monarquismo” de aquél (¡para que luego digan de que Franco era un odioso dictador cruel, fanático e intolerante incapaz de dejarse contradecir…!).
 
   Solís solía decir en su intimidad que él no hacía distinciones entre “camisas viejas” y “camisas nuevas”, sino entre “camisas limpias” y “camisas sucias”. Entre muchos veteranos falangistas parecía que el hecho de proceder de la Vieja Guardia era una especie de patente de autenticidad, sin caer en la cuenta de la lista de traidores y de sinvergüenzas que también salió de sus filas: son flagrantes los casos como Ridruejo, Santiago Montero, Alfaro, etc., gente de un radicalismo desmesurado que al final acabaron en la izquierda y renegando de sus orígenes presuntamente azules. Por poner un ejemplo, el liderazgo del “ortodoxo” Raimundo Fernández Cuesta de 1948-56 fue de todo menos brillante -más bien fue desastroso en muchos aspectos- si lo comparamos con el liderazgo supuestamente “herético” de Solís, y más teniendo en cuenta que aquél no tuvo en el Gobierno los enemigos encarnizados que tuvo el segundo. Hay que señalar que Solís en 1963 organizó en el Valle de los Caídos una Asamblea Europea de Ex-combatientes que atrajo a ex-combatientes fascistas de toda Europa y que en 1969 también dio el visto bueno para la celebración en Barcelona del Congreso neo-fascista del “Nuevo Orden Europeo”.
 
   Con la llegada de Torcuato a la Secretaría General en 1969 llegaron las camisas blancas -de hecho, juró el cargo con camisa blanca, algo totalmente herético entonces y que era toda una declaración de intenciones-, llegó la supresión de los aniversarios de Falange en el mítico “Teatro de la Comedia” (a partir de 1970 se celebrarían en el Consejo Nacional, para quitar relevancia al acto), llegó la marginación de la Vieja Guardia que a partir de entonces perdería definitivamente el control de un Movimiento que se asemejaba ya a un enorme edificio en ruinas, etc. Hay que decir que Torcuato, que había sido profesor de “formación política” del entonces Príncipe, fue elegido para ese cargo con la intención -entonces secreta- de desmontar el Movimiento desde dentro ya que, según las cartas privadas que tenía con el entonces Príncipe, la “Monarquía azul” -son palabras de Juan Carlos- era un absurdo y un anacronismo en la Europa democrática y no tenía ninguna posibilidad de subsistir tras la muerte de Franco. Torcuato y Juan Carlos ya en 1969 trazaron el plan para derribar el franquismo desde la propia legalidad, pero antes de llegar a ello había que allanar el camino destruyendo y disolviendo su instrumento político. La maniobra de Torcuato tuvo tanto éxito que cuando llegó a la Secretaría General del Movimiento un verdadero falangista como era Utrera Molina en 1974, el Movimiento Nacional era ya un cadáver de pie y un impresentable vegetal.

SEMPER FIDELIS.

REIVINDICANDO A JOSE SOLIS

Posted in Janus Montsalvat on noviembre 14, 2009 by vitamilitiaest

Es una pena que a veces saquemos más información y datos sobre nuestro pasado de nuestros enemigos o rivales, que de nuestro propio ambiente político. No sólo dejamos que la ralea izquierdista nos gane la batalla del pensamiento -como dijo Fernández de la Mora-, sino que el abandono del frente cultural en nuestras filas ha sido -y viene de lejos- verdaderamente penoso y lamentable (aún lo estamos pagando ¡y de qué manera!). Los falangistas “puros y ortodoxos”, como ellos mismos suelen autodenominarse con cierto aire de suficiencia y de prepotencia, han falsificado y tergiversado su propia historia hasta tal punto de hacerla irreconocible; según esta gente la Falange no sólo no tuvo nada que ver con el franquismo, sino que apenas hizo nada dentro él, cuando la pura verdad es que no sólo fue parte integrante del mismo -y muy importante, al menos hasta, como hemos visto, el año 1969- sino que luchó hasta el final por el predomino político y doctrinal dentro del mismo, al menos como “primus inter pares” de lo que se denominaba como “Movimiento-comunión”, es decir, la coalición de Derecha del 18 de Julio.

 

Que José Solís, pese a contar con un inmenso poder en sus manos -Secretaría General del Movimiento y Delegación Nacional de Sindicatos, es decir, jefe de los frentes político y sindical entre 1957 y 1969-, perdiera prácticamente todas sus batallas políticas, no quita importancia al hecho de que fuera la última etapa en que la Falange -ya en su fase definitivamente declinante ante la presión de los acontecimientos- dentro del Estado del 18 de Julio intentara prolongarse en el tiempo más allá de la muerte de Franco y viabilizar un proyecto de futuro, desde luego mucho más interesante que el de la hez tecnocrático-opusdeísta, institucionalizando el Movimiento Nacional con la Falange como columna vertebral del mismo y a la Organización Sindical como entidad verdaderamente representativa y fuertemente reivindicativa frente a los odiosos avances del capitalismo tecnocrático y plutocrático (Carrero en una carta privada acusaba alarmado a Solís y su equipo de querer “asaltar el poder” desde la doble plataforma del Movimiento y Sindicatos).

Solís y su equipo se oponían a la “solución Juan Carlos” porque sospechaban que ese aspirante al trono no sólo no iba a hacer honor a sus juramentos, sino que además iba a llevar a España -como así ha sido- a la hecatombe. Solís era partidario de una República Presidencialista o, en su defecto, de una Regencia; cuando la restauración -o instauración como se decía oficialmente- parecía cosa hecha, Solís, que no simpatizaba y desconfiaba de Juan Carlos, apoyó la candidatura de D. Alfonso de Borbón, mucho más comprometido con el Movimiento y su doctrina (se le conocía en algunos medios falangistas como “El Príncipe Azul”, ya que éste siempre manifestó sus admiración por José Antonio y su identificación con la doctrina falangista). Desde este punto de vista hay que reconocer que Solís fue mucho más avispado que los Girón, Fernández Cuesta, Pilar Primo de Rivera, etc., (gracias a los votos de estos últimos, que arrastraron a otros muchos más dubitativos o, en principio, opuestos a la propuesta sucesoria presentada por Franco aquel fatídico 1969, Juan Carlos es hoy Rey de España) que tomaron partido decididamente por el actual monarca español. Solís hizo un último intento que le honró: quiso que la votación fuera secreta y no pública y que Franco no estuviera presente en la sesión… Evidentemente, Solís sabía que con la sola presencia de Franco en las Cortes, en la hora de la votación pública la “fides” pesaría más que la doctrina; si a todo esto le unimos que la flor y la nata del falangismo histórico presente en aquellas Cortes Orgánicas ya había tomado partido por Juan Carlos bastante antes de la votación, arrastrando con ello a muchos dubitativos u opuestos a dicho nombramiento, no es de extrañar que hoy tengamos como Rey de España aquien tenemos. Ya dijimos en una ocasión que, al menos desde el punto de vista institucional, la denominada tra(ns)ición al demoliberalismo comenzó con tamaña cagada histórica y, para mayor escarnio nuestro, con la Vieja Guardia falangista al frente de ella. Luego fueron éstos los que acusaban a Solís de “desfalangizar” el Movimiento con su concepción abierta del mismo… En realidad lo que quiso Solís fue llevar a la práctica la vieja idea de Arrese -“El Movimiento Nacional como sistema político”, 1945- de convertir el Movimiento Nacional-comunión en un sistema político en el que tuvieran cabida todas las fuerzas políticas que hicieron el 18 de Julio, pero con la Falange como columna vertebral del mismo o, si se quiere, como gracia y levadura de dicho sistema, ya que se dio cuenta que la etapa de la Falange como “Partido Único” estaba irremediablemente finiquitada y no tenía ninguna posibilidad de existir en la nueva Europa demoliberal y marxista. Se opuso al acceso a la Vicepresidencia del Gobierno de Carrero en 1967 -Muñoz Grandes, opuesto a la Monarquía, era cesado-, intentó reanimar un SEU moribundo -liquidado por la tecnocracia en 1965-, sus campañas de rearme doctrinal fueron sistemáticamente torpedeadas desde el poder -“el poder” en esa época, y digo “poder real” y no teórico o simbólico, más que un Franco ya a la deriva, eran el tándem vaticanista Carrero-López Rodó-Opus Dei-, su “Ley de asociaciones familiares” de 1963 fue boicoteada por los vaticanistas por considerarla “totalitaria”, al igual que sus planes por fortalecer y muscular el Consejo Nacional del Movimiento -la Cámara política y doctrinal del Sistema. Como dato significativo, señalar que quiso recuperar la figura histórica del falangismo disidente, Manuel Hedilla, nombrándole Consejero Nacional en 1965, pero fracasó por la oposición tecnocrática y vaticanista. La Secretaría General y la Organización Sindical fueron dinamitados sin paliativos. Al tan cacareado “desarrollo económico” de los tecnócratas, él quiso oponer el “desarrollo político”… En fin, si como se ha dicho en alguna ocasión con Solís “la Falange histórica escribió su último capítulo” (Arrese dixit), en realidad no fue por culpa de él, sino por una conjunción de hechos fatales no sólo para la propia Falange, sino para España; es más, a Solís, en todo caso y ya que entonces era su máximo representante, le debemos el que la Falange intentara hasta el límite de sus posibilidades hacerse sitio en la Historia de España en una fase tan avanzada y disoluta de la modernidad, modernidad que relegaba o quería relegar a la cosmovisión falangista a un simple “anacronismo”. A Solís se le podrá reprochar que descuidara el frente político en beneficio del frente sindical, pero fue de los pocos falangistas de la vieja guardia que entonces supo presentar un proyecto de futuro mínimamente coherente y con ciertas posibilidades para afrontar el futuro de España, que ya entonces, y dada la orientación aberrante que estaban dando los tecnócratas/plutócratas del Opus Dei,  se presumía difícil y terrorífico -como así ha sido-.

Mística falangista

Posted in Janus Montsalvat on mayo 17, 2009 by vitamilitiaest

Auténtica Mitopoeia, Simbolismo y Metafísica falangistas. Para que luego digan por ahí tanto fantoche modernista y progresista que el falangismo originario y primigenio nada tenía que ver con la cosmovisión tradicional del mundo. El falangismo, o mejor dicho, la visión del mundo que originó al movimiento falangista fue como una flecha -nunca mejor dicho- caída en medio de su trayectoria de reconstrucción viril y aristocrática de España, pero no fue una flecha rota. Los que consigan “permanecer en pié en medio de este mundo en ruinas” (J. Evola) serán los encargados de recoger esa flecha simbólica caída, que no rota, para reconstruir en un futuro mas o menos lejano no sólo España, sino Europa toda que es la Idea Superior y Mito Movilizador por el que hay que luchar. Por un nuevo Sacro Imperio Europeo!!!.
 
 
CAMINOS DE MI ESPAÑA
 
Adelante, caminos de mi España,
que florece mi paso al avanzar,
todo el oro creciendo en los trigales,
todo el verde del monte en el pinar.
 
En mis ojos está lo que he ganado,
en mis manos está el posible afán,
un mañana que entregue a los que lleguen
mejorando la herencia que me dan.
 
En tu orilla, cada surco,
una ruta por hacer,
y una España en cada espiga,
preparada a amanecer.
 
Adelante, caminos de mi España,
valles, ríos, montañas hacia el mar,
donde todos los vientos de la rosa
nos enseñan Justicia y Libertad.
 
En mis brazos sostengo cada día,
una antorcha que no se apagará,
la alimenta una llama de trabajo
donde mi sacrificio prenderá.
 
En tu pecho, dos palabras:
alegría y humildad.
El orgullo de ser joven
y continuar con tu verdad.
 
(José García Nieto)
 
MONTAÑAS NEVADAS
 
La mirada clara, lejos,
y la frente levantada,
VOY POR RUTAS IMPERIALES
CAMINANDO HACIA DIOS.
 
Quiero levantar mi Patria,
un inmenso afán me empuja.
Poesía que promete,
exigencia de mi honor.
 
Montañas nevadas,
banderas al viento,
el alma tranquila,
yo sabré vencer.
Al cielo se alza
la firme promesa,
HASTA LAS ESTRELLAS
QUE ENCIENDEN MI FE.
 
José Antonio es mi guía,
y bendice Dios mi esfuerzo,
CINCO FLECHAS FLORECIDAS
QUIEREN LANZARSE HASTA EL SOL.
 
Renunciando y construyendo,
forjarán la nueva Historia.
DE LA ENTRAÑA DEL PASADO
NACE MI REVOLUCION.
 
(Pilar García Noreña)
 
PRIETAS LAS FILAS
 
Prietas las filas, recias, marciales,
nuestras escuadras van
cara al mañana que nos promete
Patria, Justicia y Pan.
 
Mis camaradas fueron a luchar,
el gesto alegre y firme el ademán,
la vida a España dieron al morir,
hoy Grande y Libre nace para mí.
 
Lánzate al Cielo, flecha de España,
que un blanco has de encontrar,
busca el Imperio que ha de llevarte
por Cielo, Tierra y Mar.
 
Ya las banderas cantan victoria
al paso de la paz,
ya han florecido rojas y frescas
las rosas de mi Haz.
 
(J. Villanueva y José Antonio Elola Olaso. Himno Oficial del Frente de Juventudes 1940-77)
 
   Si  MITOPOEIA en griego significaba “generador de Mitos”, que duda cabe que el falangismo -auténtica cosmovisión sacro-viril y solar, además de embrión de lo que pudo haber sido una auténtica nobleza guerrera- fue sin discusión ni duda de ningún tipo, un verdadero Movimiento generador y creador de Mitos, Mitos que, aunque tanto les pese a tanta purrela y basura moderna de un signo u otro, aún perduran -y perdurarán- en el inconsciente colectivo de los españoles como una, en principio, tenue y pequeña luz en medio de las Tinieblas pero que en algún momento podría manifestarse con todo su esplendor. Es como el huevo o el embrión que contiene en sí todas las potencialidades del futuro ser.

GLORIOSOS CAIDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA: ¡¡¡PRESENTES!!!

Credo español

Posted in Janus Montsalvat on abril 8, 2009 by vitamilitiaest

   “Creo en una sóla España, Madre fecunda, creadora del cielo limpio y la tierra varia, y de todas las Américas de América. Y en un sólo pueblo español, primogénito de todos los hijos de España, nacido de la Madre antes de todos los descubrimientos. Pueblo de pueblos, nación de naciones, verdadero reino de los reinos verdaderos. Engendrado y hecho, consustancial al Mare Nostrum, y por el cual fueron hechas Grecia y Roma: cuyas aguas y por nosotros y por nuestra civilización, nos enviaron el Derecho. Y la Cruz. Y, por obra del Apóstol Santiago, la Cruz encarnó en Iberia, pagana. Y se hizo España. Y corrieron los tiempos.Y, por nuestras culpas, España fue crucificada, PADECIO BAJO EL PODER DE LA MEDIA LUNA y fue sepultada. Y RESUCITO AL OCTAVO SIGLO según las crónicas. Y subió a las cumbres donde estuvo sentada a la diestra de la gloria. Y, por nuestra desidia, hubo de bajar al suelo y ser juzgada por amigos y enemigos. Y su Imperio tuvo fin. Pero no su aliento. Creo en el amor a España, soplo vivificante que procede del honor y va hacia el mañana. Creo en el Genio de España, horno de virtudes y redoma de mezquindades; pero creo en España. La cual, junto con sus pueblos, debe ser justamente venerada, respetada y glorificada; que habló por boca de sus ejemplos, calló por dignidad y tiene pedida la palabra. Y CREO EN CASTILLA, QUE ES SANTA, PACIENTE Y DOLORIDA, CREO EN LAS BARRAS DE CATALUÑA, EN LAS CADENAS DEL REY SANCHO Y EN LAS ASTURIAS DE SANTILLANA. CREO EN EL LEON DE LEON Y EN LA GRANADA DE GRANADA, CREO EN EL TAÑIDO DE COMPOSTELA Y EN LAS VASCONGADAS DE ESPAÑA. CREO EN UNA SOLA ESPAÑA. Creo en la Comunión de sus pueblos. Confieso una sóla bandera por símbolo de esta fe y como testigo de la Patria. Y espero la resurrección de los que están muertos a España. Y la vida para todos. El Derecho está siempre con nosotros. Y en nuestro espíritu”. (6-I-1966, Juan Calleja González-Camino).
 
   Aunque a algunos les suene -infectados como están con el virus del progresismo cientifista y racionalista/materialista- a “carca”, “derecha”, “reaccionario”, “facha” y “retrógado” (ya sabéis, el típico lenguaje claudicante de los atontados por el Sistema), como dijo el gran Eugeni D’Ors “todo lo que no es Tradición es plagio”, y la verdadera España, la “otra España” de la que hemos hablado otras veces, la España de héroes, guerreros, ascetas y místicos, fue una emanación más de la Tradición Primordial como en su día fueron Grecia, Roma o Egipto.

ARRIBA ESPAÑA!!!. SEMPER FIDELIS.