Archivo para noviembre, 2009

Las Plañideras

Posted in La Rata Negra on noviembre 23, 2009 by vitamilitiaest

Imaginábamos, pues la experiencia nos avisaba, que las familias vascas del atunero Alakrana, olvidarían pronto la ayuda y solidaridad de la sociedad española en cuanto el secuestro tuviese un desenlace feliz.

La última muestra del desprecio de esta gentuza, sí GENTUZA, es renegar de viajar en un avión militar, puesto por el gobierno para reencontrarse con los suyos. El enfermizo asco que profesan a la Nación española no ha tardado ni un minuto en manifestarse. Ya fue indignante comprobar cómo en el ayuntamiento de Bermeo, al lado de la única bandera expuesta ( la del PNV…), estaba colgada, y bien visible, la pancarta que pide el acercamiento de los terroristas vascos a su casa.

Sin ningún tipo de pudor, vergüenza o, al menos,  hipocresía, estas plañiderasarrantzales se fotografiaron ante ella, bien visible por cierto, para que todos no nos llamáramos a engaño.

Las mismas y cínicas plañideras que, jamás, repito, JAMÁS, tuvieron el mínimo gesto en su abertzale pueblo de convocar, firmar un manifiesto y/o manifestarse por la liberación de Ortega Lara. Un secuestrado, cuyas penalidades y sufrimiento, dejan los 46 días pasados con los piratas en una especie de balneario.

La indignidad del gobierno y su falta de estima por la Nación llevan parejo a este tipo de comportamientos. Por cierto…, según leo en un digital, unidades de la Royal Navy hacen prácticas de tiro con la bandera española como diana, aparte de acosar a las patrulleras navales de la Guardia Civil. ¡Así está el patio!

Esperamos que en el próximo secuestro, que lo habrá, el gobierno nos ahorre este paripé y bochorno, accediendo de inmediato a las demandas de los piratas somalíes, que, como todo el mundo sabe, “son la segunda potencia militar del globo”, ante lo cual nuestra vieja armada apenas puede tomar las oportunas medidas para salvaguardar, si es que queda, el mínimo honor nacional, y, evite (el gobierno) a los militares una comparecencia tan humillante y mentirosa como la que nos ofrecieron patra tapar sus vergüenzas.

¡AH…!, a las mujeres de los pescadores, pasado ya el susto, y de vuelta a su soberbia y desprecio para todos los españoles, les diría un viejo refrán castellano:

ES DE BIEN NACIDOS, SER AGRADECIDOS.

NADA QUE VER:JOSÉ SOLÍS/TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA

Posted in Janus Montsalvat on noviembre 16, 2009 by vitamilitiaest

Torcuato Fernández Miranda, el sucesor -en 1.969- de José Solís en la Secretaría General del Movimiento, se empezó descolgando con el significativo proceder de sustituir la camisa azul por la camisa blanca… Conocido ya por esas fechas en algunos ambientes franco-falangistas como “el cínico del régimen” y como el maestro de la doblez y la oratoria en el doble sentido del término. Más que reivindicar la figura de Solís como líder político, lo que pretendemos hacer es un poco de justicia a la memoria de este gran sindicalista del Régimen franquista y demostrar lo injustos que fueron con él muchos franco-falangistas que lo ponían literalmente a bajar de un burro por su supuesta “incapacidad política”, pero que a la vez eran incapaces de presentar un proyecto de futuro mínimamente viable (aparte de convertirse en el aplaudiómetro de las decisiones de Franco, por muy discutibles que fueran algunas de ellas). Hay que decir que en un principio él no quería el cargo de Ministro Secretario General del Movimiento en 1957, puesto que para dicho cargo no se veía capacitado ya que toda su carrera política la había hecho dentro del sindicalismo oficial y, por lo tanto, tenía más traza de sindicalista que de político propiamente dicho, pero una vez asumido el cargo junto con el de Delegado Nacional de Sindicatos que ya poseía desde 1951, estuvo en todo momento dispuesto a librar la batalla por el “desarrollo político” frente al “desarrollo puramente económico” -encaminado cada vez más hacia la plutocracia liberal/capitalista- de los tecnócratas del Opus Dei. El problema es que quizás no era el hombre indicado para liderar esa batalla institucional por las razones anteriormente expuestas. Hay que decir que el hombre inicialmente elegido por Franco para liderar el Movimiento en 1957 era nada más y nada menos que Elola Olaso, el gran líder del Frente de Juventudes de 1940-55 y con éste, quizás, ¡otro gallo hubiera cantado!; pero la oposición de Carrero Blanco y del meapilas de López Rodó torpedearon dicho nombramiento debido al presunto “anti-monarquismo” de aquél (¡para que luego digan de que Franco era un odioso dictador cruel, fanático e intolerante incapaz de dejarse contradecir…!).
 
   Solís solía decir en su intimidad que él no hacía distinciones entre “camisas viejas” y “camisas nuevas”, sino entre “camisas limpias” y “camisas sucias”. Entre muchos veteranos falangistas parecía que el hecho de proceder de la Vieja Guardia era una especie de patente de autenticidad, sin caer en la cuenta de la lista de traidores y de sinvergüenzas que también salió de sus filas: son flagrantes los casos como Ridruejo, Santiago Montero, Alfaro, etc., gente de un radicalismo desmesurado que al final acabaron en la izquierda y renegando de sus orígenes presuntamente azules. Por poner un ejemplo, el liderazgo del “ortodoxo” Raimundo Fernández Cuesta de 1948-56 fue de todo menos brillante -más bien fue desastroso en muchos aspectos- si lo comparamos con el liderazgo supuestamente “herético” de Solís, y más teniendo en cuenta que aquél no tuvo en el Gobierno los enemigos encarnizados que tuvo el segundo. Hay que señalar que Solís en 1963 organizó en el Valle de los Caídos una Asamblea Europea de Ex-combatientes que atrajo a ex-combatientes fascistas de toda Europa y que en 1969 también dio el visto bueno para la celebración en Barcelona del Congreso neo-fascista del “Nuevo Orden Europeo”.
 
   Con la llegada de Torcuato a la Secretaría General en 1969 llegaron las camisas blancas -de hecho, juró el cargo con camisa blanca, algo totalmente herético entonces y que era toda una declaración de intenciones-, llegó la supresión de los aniversarios de Falange en el mítico “Teatro de la Comedia” (a partir de 1970 se celebrarían en el Consejo Nacional, para quitar relevancia al acto), llegó la marginación de la Vieja Guardia que a partir de entonces perdería definitivamente el control de un Movimiento que se asemejaba ya a un enorme edificio en ruinas, etc. Hay que decir que Torcuato, que había sido profesor de “formación política” del entonces Príncipe, fue elegido para ese cargo con la intención -entonces secreta- de desmontar el Movimiento desde dentro ya que, según las cartas privadas que tenía con el entonces Príncipe, la “Monarquía azul” -son palabras de Juan Carlos- era un absurdo y un anacronismo en la Europa democrática y no tenía ninguna posibilidad de subsistir tras la muerte de Franco. Torcuato y Juan Carlos ya en 1969 trazaron el plan para derribar el franquismo desde la propia legalidad, pero antes de llegar a ello había que allanar el camino destruyendo y disolviendo su instrumento político. La maniobra de Torcuato tuvo tanto éxito que cuando llegó a la Secretaría General del Movimiento un verdadero falangista como era Utrera Molina en 1974, el Movimiento Nacional era ya un cadáver de pie y un impresentable vegetal.

SEMPER FIDELIS.

REIVINDICANDO A JOSE SOLIS

Posted in Janus Montsalvat on noviembre 14, 2009 by vitamilitiaest

Es una pena que a veces saquemos más información y datos sobre nuestro pasado de nuestros enemigos o rivales, que de nuestro propio ambiente político. No sólo dejamos que la ralea izquierdista nos gane la batalla del pensamiento -como dijo Fernández de la Mora-, sino que el abandono del frente cultural en nuestras filas ha sido -y viene de lejos- verdaderamente penoso y lamentable (aún lo estamos pagando ¡y de qué manera!). Los falangistas “puros y ortodoxos”, como ellos mismos suelen autodenominarse con cierto aire de suficiencia y de prepotencia, han falsificado y tergiversado su propia historia hasta tal punto de hacerla irreconocible; según esta gente la Falange no sólo no tuvo nada que ver con el franquismo, sino que apenas hizo nada dentro él, cuando la pura verdad es que no sólo fue parte integrante del mismo -y muy importante, al menos hasta, como hemos visto, el año 1969- sino que luchó hasta el final por el predomino político y doctrinal dentro del mismo, al menos como “primus inter pares” de lo que se denominaba como “Movimiento-comunión”, es decir, la coalición de Derecha del 18 de Julio.

 

Que José Solís, pese a contar con un inmenso poder en sus manos -Secretaría General del Movimiento y Delegación Nacional de Sindicatos, es decir, jefe de los frentes político y sindical entre 1957 y 1969-, perdiera prácticamente todas sus batallas políticas, no quita importancia al hecho de que fuera la última etapa en que la Falange -ya en su fase definitivamente declinante ante la presión de los acontecimientos- dentro del Estado del 18 de Julio intentara prolongarse en el tiempo más allá de la muerte de Franco y viabilizar un proyecto de futuro, desde luego mucho más interesante que el de la hez tecnocrático-opusdeísta, institucionalizando el Movimiento Nacional con la Falange como columna vertebral del mismo y a la Organización Sindical como entidad verdaderamente representativa y fuertemente reivindicativa frente a los odiosos avances del capitalismo tecnocrático y plutocrático (Carrero en una carta privada acusaba alarmado a Solís y su equipo de querer “asaltar el poder” desde la doble plataforma del Movimiento y Sindicatos).

Solís y su equipo se oponían a la “solución Juan Carlos” porque sospechaban que ese aspirante al trono no sólo no iba a hacer honor a sus juramentos, sino que además iba a llevar a España -como así ha sido- a la hecatombe. Solís era partidario de una República Presidencialista o, en su defecto, de una Regencia; cuando la restauración -o instauración como se decía oficialmente- parecía cosa hecha, Solís, que no simpatizaba y desconfiaba de Juan Carlos, apoyó la candidatura de D. Alfonso de Borbón, mucho más comprometido con el Movimiento y su doctrina (se le conocía en algunos medios falangistas como “El Príncipe Azul”, ya que éste siempre manifestó sus admiración por José Antonio y su identificación con la doctrina falangista). Desde este punto de vista hay que reconocer que Solís fue mucho más avispado que los Girón, Fernández Cuesta, Pilar Primo de Rivera, etc., (gracias a los votos de estos últimos, que arrastraron a otros muchos más dubitativos o, en principio, opuestos a la propuesta sucesoria presentada por Franco aquel fatídico 1969, Juan Carlos es hoy Rey de España) que tomaron partido decididamente por el actual monarca español. Solís hizo un último intento que le honró: quiso que la votación fuera secreta y no pública y que Franco no estuviera presente en la sesión… Evidentemente, Solís sabía que con la sola presencia de Franco en las Cortes, en la hora de la votación pública la “fides” pesaría más que la doctrina; si a todo esto le unimos que la flor y la nata del falangismo histórico presente en aquellas Cortes Orgánicas ya había tomado partido por Juan Carlos bastante antes de la votación, arrastrando con ello a muchos dubitativos u opuestos a dicho nombramiento, no es de extrañar que hoy tengamos como Rey de España aquien tenemos. Ya dijimos en una ocasión que, al menos desde el punto de vista institucional, la denominada tra(ns)ición al demoliberalismo comenzó con tamaña cagada histórica y, para mayor escarnio nuestro, con la Vieja Guardia falangista al frente de ella. Luego fueron éstos los que acusaban a Solís de “desfalangizar” el Movimiento con su concepción abierta del mismo… En realidad lo que quiso Solís fue llevar a la práctica la vieja idea de Arrese -“El Movimiento Nacional como sistema político”, 1945- de convertir el Movimiento Nacional-comunión en un sistema político en el que tuvieran cabida todas las fuerzas políticas que hicieron el 18 de Julio, pero con la Falange como columna vertebral del mismo o, si se quiere, como gracia y levadura de dicho sistema, ya que se dio cuenta que la etapa de la Falange como “Partido Único” estaba irremediablemente finiquitada y no tenía ninguna posibilidad de existir en la nueva Europa demoliberal y marxista. Se opuso al acceso a la Vicepresidencia del Gobierno de Carrero en 1967 -Muñoz Grandes, opuesto a la Monarquía, era cesado-, intentó reanimar un SEU moribundo -liquidado por la tecnocracia en 1965-, sus campañas de rearme doctrinal fueron sistemáticamente torpedeadas desde el poder -“el poder” en esa época, y digo “poder real” y no teórico o simbólico, más que un Franco ya a la deriva, eran el tándem vaticanista Carrero-López Rodó-Opus Dei-, su “Ley de asociaciones familiares” de 1963 fue boicoteada por los vaticanistas por considerarla “totalitaria”, al igual que sus planes por fortalecer y muscular el Consejo Nacional del Movimiento -la Cámara política y doctrinal del Sistema. Como dato significativo, señalar que quiso recuperar la figura histórica del falangismo disidente, Manuel Hedilla, nombrándole Consejero Nacional en 1965, pero fracasó por la oposición tecnocrática y vaticanista. La Secretaría General y la Organización Sindical fueron dinamitados sin paliativos. Al tan cacareado “desarrollo económico” de los tecnócratas, él quiso oponer el “desarrollo político”… En fin, si como se ha dicho en alguna ocasión con Solís “la Falange histórica escribió su último capítulo” (Arrese dixit), en realidad no fue por culpa de él, sino por una conjunción de hechos fatales no sólo para la propia Falange, sino para España; es más, a Solís, en todo caso y ya que entonces era su máximo representante, le debemos el que la Falange intentara hasta el límite de sus posibilidades hacerse sitio en la Historia de España en una fase tan avanzada y disoluta de la modernidad, modernidad que relegaba o quería relegar a la cosmovisión falangista a un simple “anacronismo”. A Solís se le podrá reprochar que descuidara el frente político en beneficio del frente sindical, pero fue de los pocos falangistas de la vieja guardia que entonces supo presentar un proyecto de futuro mínimamente coherente y con ciertas posibilidades para afrontar el futuro de España, que ya entonces, y dada la orientación aberrante que estaban dando los tecnócratas/plutócratas del Opus Dei,  se presumía difícil y terrorífico -como así ha sido-.